PensaCoCCo: de una iniciativa estudiantil a un proyecto de extensión que acerca el Pensamiento Computacional al Centro Corazón

Lo que comenzó en 2025 como una iniciativa de estudiantes de Computación de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) hoy es un proyecto de extensión universitaria que reúne a estudiantes, graduados, nodocentes y docentes de la Facultad de Ciencias Exactas para acercar el Pensamiento Computacional a niñas y niños del Centro Corazón.

Hay ideas que nacen pequeñas y crecen cuando encuentran un lugar donde desarrollarse y personas comprometidas que comparten un objetivo. Pensamiento Computacional en el Centro Corazón (PensaCoCCo) es una de ellas.

La propuesta surgió en 2025, cuando un grupo de estudiantes de Computación de la Facultad decidió acercar las Ciencias de la Computación a las niñas y los niños que concurren al Centro Corazón. Pero la intención no era simplemente enseñarles a utilizar una computadora. El desafío era abrir un espacio para que pudieran jugar, explorar, hacerse preguntas, resolver problemas, probar ideas y crear sus propias soluciones.

Así comenzó una experiencia que, con el tiempo, fue creciendo junto con quienes la hacen posible.

Aprender Computación también es jugar, crear y equivocarse

PensaCoCCo trabaja con actividades desenchufadas y enchufadas para desarrollar diferentes habilidades del Pensamiento Computacional. La propuesta parte muchas veces de elementos cotidianos: papel, juegos, dibujos, rompecabezas y desafíos.

Origami, Tangram, Tetraminós, Pentominós, juegos de lógica y recorridos en cuadrículas son algunas de las actividades que permiten acercarse, de manera lúdica, a conceptos relacionados con las Ciencias de la Computación y la programación.

La idea es que, antes de sentarse frente a una computadora, las chicas y los chicos tengan la posibilidad de pensar un problema, buscar distintas maneras de resolverlo, reconocer patrones, organizar pasos y anticipar qué puede suceder.

Y también, algo fundamental: equivocarse.

En PensaCoCCo, el error no aparece como algo que hay que evitar, sino como una parte fundamental del aprendizaje. Probar una estrategia, descubrir que no funciona, pensar por qué y volver a intentarlo también es hacer Computación.

Del papel a la pantalla: del origami a la programación

Una de las actividades desarrolladas durante los talleres permite ver con claridad este recorrido.

Primero, las niñas y los niños realizaron figuras de origami siguiendo una serie de instrucciones. Después, algunos de ellos asumieron voluntariamente el desafío de enseñar a sus compañeros cómo hacerlas.

Para lograrlo, tuvieron que identificar los pasos necesarios, ordenarlos y explicarlos con claridad. Del otro lado, quienes recibían las instrucciones debían interpretarlas y llevarlas a la práctica.

Una actividad sencilla se convirtió así en una experiencia para pensar, comunicar, escuchar, interpretar y construir procedimientos.

Más adelante, esas mismas ideas se retomaron con figuras geométricas y cuadrículas, y luego se trasladaron a entornos digitales como Lightbot, Pilas Bloques y Code.org.

La programación aparece entonces como parte de un camino más amplio. No se trata solamente de aprender a programar, sino de descubrir que detrás de un programa también hay preguntas, decisiones, estrategias e instrucciones.

Pensar como una computadora no significa dejar de jugar, dibujar o construir con las manos. Significa encontrar nuevas maneras de pensar lo que hacemos.

 

Una experiencia que también transforma a quienes enseñan

Si para las niñas y los niños PensaCoCCo representa una oportunidad para acercarse a la Computación de una manera diferente, para el equipo universitario también constituye una experiencia de aprendizaje.

Para los estudiantes de Computación, enseñar implica enfrentarse a preguntas nuevas: ¿cómo explicar un concepto de otra manera?, ¿cómo adaptar una actividad?, ¿qué hacer cuando una consigna no funciona como esperábamos?, ¿cómo acompañar distintas formas de aprender?

Durante la experiencia participaron niñas y niños de entre 7 y 11 años, de tercero a sexto grado. Esta diversidad hizo necesario adaptar consignas, materiales y niveles de dificultad para acompañar diferentes edades, ritmos y formas de resolver los desafíos.

En 2026, el proyecto reúne a Mateo Llorente, Paloma Brizuela, Benjamín Bavera, Mercedes Vega y Celina Gillo Mayer, estudiantes de Computación; Lara Combina, graduada; Mario Gómez y Martín Lillo, técnicos nodocentes de las salas de Computación; Mauro Marozzi, nodocente del área de Tecnologías de la Información; y los docentes Teresa Quintero, de Física, y Marcela Daniele y Francisco Bavera, de Computación.

Esta diversidad es, justamente, una de las fortalezas de PensaCoCCo. La experiencia reúne saberes, miradas y roles diferentes alrededor de un objetivo común.

Un proyecto que nació de un sueño

El vínculo con el Centro Corazón también tiene su propia historia.

PensaCoCCo surgió a partir de una necesidad concreta: contribuir a poner en funcionamiento y aprovechar la sala de informática del Centro y, al mismo tiempo, generar nuevas experiencias de aprendizaje vinculadas con la Computación.

Pero, con el paso del tiempo, el proyecto fue construyendo algo que va mucho más allá de los talleres.

Nuestros niños están encantados, fascinados de participar en cada clase”, destacó Rosana Sosa, coordinadora del Centro Corazón, quien valoró especialmente el acompañamiento de docentes y estudiantes de la Facultad y el compromiso sostenido durante estos dos años.

Sosa también agradeció a quienes hicieron posible la propuesta y recordó que PensaCoCCo permitió concretar un sueño que tenía la institución: “Hoy quiero agradecer a la Facultad de Ciencias Exactas, a los docentes y alumnos por brindarnos tantos mimos, por creer, por apoyar, por el compromiso asumido y por el esfuerzo incondicional. Gracias por iniciar juntos este proyecto y por cumplir un sueño que tenía nuestra institución y que, gracias a todos ustedes, pudo ponerse en marcha durante estos dos años consecutivos. Fue un trabajo continuo, lleno de muchas actividades hermosas, donde nuestros niños están encantados y fascinados de participar en cada clase. Gracias infinitas por lograr este resultado tan exitoso y a cada persona que fue parte de este proyecto y aportó su participación a este equipo maravilloso que nos permitió concretar los objetivos propuestos”.

Para el Centro, el proyecto también representa la posibilidad de generar nuevas oportunidades para que las niñas y los niños puedan acercarse a la tecnología desde otro lugar y encontrar en la educación nuevas herramientas para imaginar su futuro.

Por eso, uno de los principales desafíos es que este vínculo no quede limitado a una experiencia puntual. La intención es seguir encontrando nuevos caminos de trabajo conjunto y, progresivamente, abrir la posibilidad de incorporar otras áreas y propuestas.

Una idea que creció en comunidad

El primer año permitió trabajar con 28 niñas y niños, conocer mejor el contexto institucional y aprender de la propia experiencia. También permitió identificar qué propuestas funcionaban mejor y qué aspectos era necesario revisar.

Uno de los principales aprendizajes fue la importancia de combinar actividades desenchufadas y enchufadas y de abordar las habilidades del Pensamiento Computacional desde diferentes situaciones y representaciones.

En 2026, PensaCoCCo continúa ese recorrido como proyecto de extensión universitaria, con el desafío de profundizar las actividades y consolidar el vínculo entre la Universidad y el Centro Corazón.

Porque el proyecto también entiende la enseñanza como un proceso abierto: diseñar, poner en práctica, observar, aprender, revisar y volver a diseñar.

Lo que comenzó con la iniciativa de un grupo de estudiantes se convirtió en una experiencia colectiva que hoy reúne a diferentes integrantes de la comunidad universitaria.

Y quizás allí esté una de las claves de PensaCoCCo: demostrar que cuando la Universidad sale al encuentro de la comunidad, no solo comparte conocimientos. También escucha, aprende y construye nuevos caminos junto a ella.

PensaCoCCo continúa creciendo con una meta sencilla y profunda: que más niñas y niños puedan descubrir que la Computación no es solamente algo que se usa. También es algo que se puede comprender, crear y transformar.

¿Querés sumarte?

El proyecto está abierto a la participación de integrantes de distintas disciplinas de la Universidad.

Si querés participar, podés contactarte a pancho@dc.exa.unrc.edu.ar.

Si querés asociarte o colaborar con el Centro Corazón, podés comunicarte con la institución a través de sus redes sociales.

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