Fabricio Cassán recibió el Premio Balseiro por el desarrollo científico-tecnológico «SoyGreen»

El investigador de la Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de la UNRC recibió el Premio Dr. José A. Balseiro a las Iniciativas de Vinculación Tecnológica por el desarrollo de SoyGreen, un bioinsumo para el cultivo de soja surgido de más de una década de investigación científica. La tecnología mejora el rendimiento del cultivo y reduce las emisiones de óxido nitroso.

En representación de un equipo de trabajo de la UNRC, el investigador y docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Dr. Fabricio Cassán, recibió el Premio Dr. José A. Balseiro a las Iniciativas de Vinculación Tecnológica, durante una ceremonia realizada el pasado viernes en el Salón Azul del Senado de la Nación, en Buenos Aires.

La distinción, otorgada por el Foro para la Ciencia y la Tecnología y la Producción de la República Argentina junto con el Senado de la Nación, reconoce iniciativas de todo el país que logran trascender la generación de conocimiento científico para transformarse en desarrollos tecnológicos con posibilidades concretas de aplicación.

Entre los 15 proyectos reconocidos en esta edición se encuentra SoyGreen, una iniciativa surgida en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Río Cuarto que busca aportar soluciones biológicas para reducir el impacto ambiental de la actividad agrícola.

De la investigación científica a una tecnología aplicada

SoyGreen nació a partir de una línea de investigación desarrollada durante más de una década en el Laboratorio de Fisiología Vegetal y de la Interacción Planta-Microorganismo (LFVIPM), perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas y al INIAB-CONICET.

“SoyGreen es un nombre que hace referencia a una tecnología que nosotros vinculamos a la agricultura como una herramienta para reducir el impacto de la agricultura en el ambiente”, explicó Cassán.

El investigador señaló que la agricultura es fundamental para la alimentación de la población mundial, pero determinadas prácticas productivas contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero. En ese contexto, el equipo comenzó a estudiar cómo utilizar microorganismos asociados a las plantas para intervenir sobre esos procesos.

A partir de ese conocimiento científico se desarrolló SoyGreen Soja, un inoculante bacteriano destinado al cultivo de soja que actúa sobre la fijación biológica de nitrógeno y permite reemplazar tratamientos convencionales sin requerir maquinaria ni prácticas productivas adicionales.

Una tecnología con doble impacto

Uno de los principales atributos de SoyGreen es que combina beneficios productivos y ambientales.

“Es un producto que puede aumentar el rendimiento hasta un 8% más de lo que aumentaría por un tratamiento convencional”, explicó Cassán. Al mismo tiempo, los ensayos realizados muestran una reducción de hasta un 85% en las emisiones de óxido nitroso, un potente gas de efecto invernadero asociado a las actividades agrícolas.

De esta manera, la tecnología busca responder a dos dimensiones de la producción agropecuaria: mejorar los resultados económicos del cultivo y disminuir su impacto sobre el ambiente.

El investigador señaló que, además del cuidado del ambiente, el desarrollo del producto tuvo en cuenta la importancia del aspecto económico para los productores. En ese sentido, explicó que fue pensado para contribuir a aumentar el rendimiento y, al mismo tiempo, generar un beneficio ambiental.

Actualmente, SoyGreen Soja se encuentra en un nivel de madurez tecnológica TRL-7, lo que significa que la tecnología ya fue validada en condiciones reales de utilización.

SoyGreen, una spin-off de la UNRC

El desarrollo también representa un hito institucional: SoyGreen es la primera spin-off creada en la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Para Cassán, la creación de la empresa constituye una experiencia que demuestra cómo una investigación desarrollada en el ámbito universitario puede recorrer el camino hacia una aplicación concreta.

“En algún momento de ese proceso nos dimos cuenta de que ese conocimiento podía transformarse en una tecnología. Dijimos: esto puede tener una aplicación, y tratamos de llevarlo al formato de un producto”, relató.

El proceso implicó comenzar a pensar el conocimiento científico desde una nueva perspectiva, orientada a su transformación en una tecnología con posibilidades de transferencia al sector productivo.

Desde su creación, en diciembre de 2023, el equipo de SoyGreen trabaja en la validación y desarrollo de su primer bioinsumo, con el acompañamiento de distintos socios y financiamiento inicial.

Ciencia construida colectivamente

Cassán destacó especialmente el carácter colectivo del desarrollo. Si bien el reconocimiento alcanzó al equipo que actualmente trabaja en el proyecto, la tecnología es resultado de un proceso de investigación de más de diez años y del aporte de numerosos investigadores, becarios y estudiantes que formaron parte del laboratorio a lo largo del tiempo.

Entre quienes actualmente integran el equipo vinculado al desarrollo se encuentran la Dra. Daniela Torres, el Dr. Gastón López, la Dra. Verónica Mora y las microbiólogas Florencia Donadío y Sofía Nievas.

“Detrás de este proyecto hay actores que hoy están involucrados directamente, pero imagínate que en más de una década hubo otros actores que pasaron por el laboratorio”, destacó Cassán.

Para el investigador, esta dinámica representa una característica central de la investigación universitaria: la construcción colectiva de conocimiento a partir de objetivos compartidos y del trabajo sostenido de distintas generaciones de investigadores.

Hacer ciencia en un contexto adverso

La experiencia de SoyGreen también adquiere una dimensión particular frente al escenario actual de la ciencia y la tecnología en Argentina.

 Cassán señaló que el desarrollo del proyecto se produjo en un contexto complejo para el sistema científico nacional y cuestionó la falta de acompañamiento del Gobierno nacional a la ciencia y la tecnología.

 “En un contexto como el actual tiene otro valor, porque a nivel nacional la ciencia, la verdad, o los organismos de ciencia y técnica como las universidades públicas están sufriendo. El Gobierno mira para otro lado”, expresó.

 Frente a este escenario, destacó el esfuerzo de los equipos de investigación para sostener sus líneas de trabajo y continuar generando conocimiento aun con recursos limitados.

 “Tenés que seguir haciendo ciencia porque es lo que te apasiona, con los recursos que tenés, y nosotros hemos hecho lo imposible para poder seguir haciendo ciencia”, afirmó.

En ese marco, consideró que la creación de empresas de base tecnológica puede constituir una oportunidad para fortalecer el propio sistema científico universitario. En el caso de SoyGreen, la generación de recursos a partir de la actividad de la spin-off permitió contribuir a sostener parte del equipo que continúa trabajando en la Universidad.

“Haber creado este spin-off nos dio la posibilidad de seguir haciendo ciencia porque generamos algunos recursos que nos han permitido mantener parte de ese equipo todavía trabajando en la universidad”, explicó.

Para el investigador, este tipo de experiencias también plantea un desafío institucional: generar políticas que favorezcan la creación de nuevas empresas de base tecnológica y que, al mismo tiempo, permitan que los científicos puedan desarrollar sus trayectorias dentro del sistema universitario.

“Creo que es una oportunidad también para la universidad de que, si aparecen nuevas empresas en base tecnológica, retroalimenten el sistema para que se generen internamente políticas que permitan a los científicos quedarse en el sistema y no tener que emigrar o salir a otro ámbito laboral”, sostuvo.

 

Nuevos desarrollos para otros cultivos

El reconocimiento obtenido por SoyGreen representa, para el equipo, un punto de partida para nuevos desafíos.

Cassán adelantó que actualmente se encuentran trabajando en tecnologías destinadas a maíz, trigo y maní, con el objetivo de desarrollar soluciones biológicas adaptadas a las características de cada cultivo.

Además, el equipo explora nuevas estrategias vinculadas al suelo como espacio estratégico para la captura de carbono, mediante el desarrollo y aplicación de bioinsumos y productos biológicos.

“Estamos pensando y tratando de hacer algún desarrollo” que permita ampliar la paleta inicial de productos, explicó el investigador.

Una universidad con potencial para generar innovación

Finalmente, Cassán destacó el acompañamiento institucional que hizo posible que el conocimiento generado durante años pudiera avanzar hacia una tecnología y una iniciativa de vinculación con el sector productivo.

“Es importante el apoyo institucional para que todo este proceso se haya dado, desde el estudio básico, de que la universidad esté preocupada para que la investigación sea algo que la universidad genere, la vinculación con el medio”, señaló.

En este sentido, valoró el rol de la Universidad Nacional de Río Cuarto como institución comprometida no solo con la formación y la generación de conocimiento, sino también con la posibilidad de devolver a la sociedad los resultados de su actividad científica.

Para Cassán, Córdoba atraviesa además una oportunidad estratégica en materia de innovación agrobiotecnológica y la UNRC cuenta con capacidades científicas y tecnológicas para asumir un papel protagónico.

“Esta universidad está posicionada para transformarse en un verdadero polo de generación de innovación”, afirmó.

El Premio Balseiro obtenido por SoyGreen pone así en valor un recorrido que comenzó en un laboratorio universitario, atravesó años de investigación básica y aplicada y hoy se proyecta hacia el sector productivo. Un recorrido que demuestra cómo la ciencia que se genera en la Universidad Nacional de Río Cuarto puede convertirse en tecnologías capaces de responder a algunos de los desafíos productivos y ambientales del presente.

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