El físico e historiador de la ciencia abrió en la UNRC las Jornadas sobre ciencia y disputas tecnodigitales. Por la tarde, un taller debatió políticas de ciencia y tecnología para un proyecto nacional.
Las Facultades de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales y de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) comenzaron este martes las “Jornadas de reflexión y debate en torno a ciencia, tecnología y disputas tecnodigitales”. La primera actividad fue el curso “Del mecanicismo newtoniano a las redes neuronales: Información, trabajo y valorización”, a cargo de Diego Hurtado (UBA-CONICET), en el Departamento de Tecnología Química de Ingeniería.
Hurtado partió de una hipótesis. Según planteó, la ciencia moderna y la tecnología, a través de la revolución científica y la revolución industrial, convergieron con la teoría económica. De esa convergencia surgió, en la década de 1970, la revolución de las TIC.
Una “genealogía” de la inteligencia artificial
El investigador explicó que su método es la genealogía, un concepto de Michel Foucault. Se trata de partir de un problema del presente y rastrear en el pasado los elementos que ayudan a entender cómo se llegó a él. Aclaró que esto no implica determinismo tecnológico. Lo que hoy parece natural, dijo, es producto de luchas, desvíos y accidentes históricos.
Desde ahí propuso la idea de un “régimen cognitivo de reducción mecanicista”. Es el proceso que comenzó en el siglo XVII, cuando la ciencia moderna empezó a explicar la naturaleza en términos mecánicos y a exigirle al conocimiento legítimo que fuera simple, regular, cuantificable, lineal y predecible. Hurtado remarcó, citando a Thomas Kuhn, que esos rasgos son supuestos metafísicos que se asumen de antemano y no resultados de la observación.
“Que las tecnologías digitales sean un vector de desarrollo, no un vector de dependencia o de sometimiento a grupos concentrados, extranjeros.”
Según el expositor, ese programa se validó por su eficacia técnica, es decir, por su capacidad de predicción y control. Recordó que avanzó desde la gravedad y la termodinámica hasta la genética y la biología molecular. Con el tiempo se extendió de la naturaleza a la sociedad y al propio ser humano, una línea que ya aparecía en Descartes. También mencionó al historiador soviético Boris Hessen, que en 1931 vinculó los principios de Newton con sus raíces socioeconómicas.



De obrero a operario: el impacto de la mecanización en el trabajo
Hurtado advirtió que esa lógica mecanicista no quedó en la naturaleza: llegó al mundo del trabajo y lo transformó. Explicó que la segmentación y la distribución de las tareas dentro del proceso productivo convirtieron al obrero en la pieza que hizo posible el salto a un modelo industrial. Al descomponerse el trabajo en operaciones simples y repetibles, esas tareas pudieron trasladarse a las máquinas.
El resultado, planteó, fue que las máquinas relevaron al trabajador de sus saberes y lo redujeron a un mero operario. En su análisis, ese es el punto en que la ciencia y la tecnología se alían con el capital frente al trabajo, una relación que había anticipado al comienzo de la exposición. Hurtado aclaró que no se trata de una mirada antiscientífica, sino de un recorrido de historia económica entrelazada con la historia científico-tecnológica.
La información, el siguiente paso de la mecanización
Según el recorrido de Hurtado, la mecanización avanzó siempre de los fenómenos más simples hacia los más cognitivos, y la teoría de la información marca el paso hacia esa última etapa. Esta historia, recordó, comenzó en la Segunda Guerra Mundial, mucho antes de que apareciera Internet.
Como contexto, en 1948 el ingeniero Claude Shannon formalizó una teoría matemática de la comunicación que permitió medir la información en unidades cuantificables, los bits, y tratarla con independencia de su significado. Ese mismo año Norbert Wiener publicó “Cibernética”, dedicada al control y la comunicación en máquinas y seres vivos.
En el planteo del curso, lo que puede medirse puede también transmitirse, almacenarse y automatizarse. Así como la máquina industrial había absorbido el gesto del obrero, los sistemas informáticos pasaron a absorber tareas mentales segmentadas en operaciones formalizables. Esa base preparó la revolución de las TIC de los años 70, la globalización y la digitalización, y llega hasta las redes neuronales actuales. En ese trayecto la información dejó de ser solo un medio de comunicación y se volvió un insumo para producir valor y ejercer control, el eje que da nombre al curso: información, trabajo y valorización.
¿Quién conduce la inteligencia artificial?
Hurtado conectó esa historia con el presente. Planteó que las revoluciones tecnológicas siguen ciclos económicos de entre 50 y 55 años y que la quinta, la de las TIC, comenzó en los años 70. Según su análisis, hoy estaríamos en los albores de una sexta, en la que convergen la inteligencia artificial y la transición energética. Señaló que el principal problema de la IA es su consumo de energía.
Frente a la pregunta sobre quién maneja esta tecnología, descartó que sean los grandes empresarios del sector. Sostuvo que, aunque piden frenar o acelerar, terminan compitiendo entre sí por llegar primero a la próxima tecnología y a la mayor ganancia. Para él se trata de “un proceso ciego” conducido por la lógica de acumulación de capital.
Esa lógica, advirtió, requiere un ser humano “bidimensional”. Es alguien que produce valor en el trabajo y realiza la ganancia en el consumo, la figura que, según Hurtado, imagina el orden neoliberal con su noción de “capital humano”. Aclaró que las personas son mucho más que eso y que su análisis se limita al conocimiento que el capital demanda. Citó el “Post-scriptum sobre las sociedades de control” (1990), de Gilles Deleuze, como síntesis de esa idea.
Planteó además que buena parte del conocimiento producido desde 1970 es privado y está protegido. Y describió una disputa entre dos estructuras de gobernanza tecnológica, la de China y la de Estados Unidos, potencias que “dirimen hegemonía, una decadente, la otra emergente”.
Taller de discusión por la tarde
Por la tarde, de 14 a 18, las jornadas continuaron con el taller de discusión “Políticas de ciencia, tecnología y desarrollo para un proyecto nacional”. La actividad se abrió con las palabras de los decanos de ambas Facultades y con exposiciones breves de los cuatro especialistas invitados.
Hurtado abordó la actualidad y las posibilidades materiales de reconstrucción del sistema científico-tecnológico asociado a un proyecto de país. Aldana D’Andrea (UNRC) trató la relación entre feminismo y tecnología digital. Aimé Aminahuel (UNRC/UNC/UNVM) expuso sobre la gobernanza de plataformas digitales y los desarrollos tecnológicos asociados a la inteligencia digital.
Luego, entre las 15:30 y las 17, se realizó el taller a partir de preguntas disparadoras, con modalidad de mesas de trabajo. El encuentro concluyó con una puesta en común de las principales conclusiones.
Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales-Universidad Nacional de Río Cuarto